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El invierno ya pasó, pero su huella en la cuenta de la luz puede seguir llegando a su hogar

Experto de Santo Tomás advierte sobre hábitos eléctricos de invierno que persisten en primavera y encarecen la boleta de electricidad.

Redacción Comunicados Ya|Consejos y Vida Cotidiana|

Con la llegada de la primavera, los termómetros suben y las frazadas se guardan, pero la cuenta de la luz no siempre refleja ese cambio de estación. En muchos hogares chilenos, los hábitos eléctricos adquiridos durante los meses más fríos se mantienen casi sin darse cuenta, generando un gasto innecesario que se hace visible recién cuando llega la boleta.

Así lo advierte Alejandro Tello, jefe de las carreras de Electricidad de Santo Tomás San Joaquín, quien señala que el problema no está en los equipos en sí, sino en cómo y cuándo los usamos. El calefactor que sigue enchufado aunque ya no haga tanto frío, el calientacamas que permanece encendido toda la noche o la secadora que funciona a diario cuando el sol ya permite tender ropa al aire libre son los principales culpables de que el consumo eléctrico no baje al ritmo que esperamos.

«No se trata de dejar de usar estos artefactos, sino de usarlos solo cuando realmente se necesitan y durante el tiempo adecuado», explica el especialista, subrayando que pequeños ajustes en la rutina pueden traducirse en un ahorro concreto y sostenido mes a mes.

En un contexto donde las tarifas eléctricas en Chile han experimentado alzas sostenidas en los últimos años, optimizar el consumo doméstico se vuelve especialmente relevante para las familias. Según datos del sector, los equipos de calefacción y climatización pueden representar hasta un 40% del gasto eléctrico total de un hogar durante temporadas de alta demanda.

Prepararse para el verano también importa

El otro frente que los hogares deben atender con anticipación es el aire acondicionado. Tello recomienda revisar estos equipos antes de que el calor obligue a encenderlos a plena potencia. Los puntos clave a verificar son:

  • Limpiar los filtros del equipo, ya que cuando están sucios reducen el flujo de aire y obligan al motor a trabajar más, consumiendo más energía.
  • Verificar que las entradas y salidas de aire estén completamente despejadas y sin obstrucciones.
  • Comprobar que el equipo no presente fallas evidentes antes de someterlo a uso intensivo en los meses de calor.

Un aire acondicionado en mal estado no solo consume más electricidad, sino que también enfría peor, lo que lleva a mantenerlo encendido por más tiempo, agravando el problema.

En definitiva, el paso entre estaciones es una oportunidad concreta para revisar los hábitos del hogar. Pequeños cambios en la rutina eléctrica, practicados de forma consistente, pueden marcar una diferencia real en el presupuesto familiar a lo largo del año.