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Lluvia, basura y calles inundadas: el vínculo que Santiago no puede ignorar

La RM entró en alerta roja con 38 mm en 24 horas. Expertos advierten que la basura en la calle agrava los anegamientos.

Redacción Comunicados Ya|Medio Ambiente|

La lluvia que cayó esta semana sobre Santiago no fue extraordinaria en volumen, pero sí suficiente para colapsar varios puntos de la capital: 38,3 milímetros en Quinta Normal y 30,2 en Pudahuel en menos de 24 horas, según registros de la Dirección Meteorológica de Chile. La Región Metropolitana quedó bajo alerta roja, al menos seis pasos bajo nivel se anegaron y las comunas de La Florida, Puente Alto, Buin, Isla de Maipo y Peñaflor suspendieron las clases.

Detrás de las imágenes de autos atrapados y calles convertidas en ríos hay causas conocidas: suelos saturados, infraestructura insuficiente e intensidad de las precipitaciones. Pero hay un factor que depende exclusivamente de las personas: la basura acumulada en el espacio público. Bolsas, botellas, envases y tierra taponan los sumideros y les impiden cumplir su función. El académico Américo Ibarra, de la Universidad de Santiago, señala que la mala gestión de residuos, combinada con una red de evacuación limitada, intensifica las inundaciones en ciudades densas como la capital chilena.

El recorrido de esa basura no termina en la alcantarilla. El agua arrastra los desechos hacia canales y ríos, y finalmente al mar. Después de las lluvias de la semana anterior, la playa de Llolleo, en San Antonio, amaneció cubierta de botellas, neumáticos, plumavit y electrodomésticos arrastrados desde la cuenca del Maipo. «Las jornadas de limpieza no evitan que el material vuelva a acumularse», advirtió Lily Plaza, de la Fundación Ojos de Mar.

Los números ayudan a dimensionar el problema. Chile tiene 3.941 microbasurales declarados, y 1.307 de ellos están en la Región Metropolitana, la cifra más alta del país. Muchos se ubican junto a canales o quebradas, justo donde el agua corre con más fuerza durante un temporal. En Maipú, por ejemplo, cuadrillas municipales han debido retirar refrigeradores y muebles del canal Santa Marta tras lluvias anteriores.

Para la gestora ambiental Bendito Residuo, el origen del problema está mucho antes de que caiga la primera gota:

  • Residuos voluminosos como colchones, muebles y electrodomésticos terminan en la calle porque las personas no saben dónde entregarlos.
  • Los microbasurales junto a canales actúan como reservorios de desechos que el temporal moviliza en minutos.
  • La falta de puntos de entrega accesibles y gratuitos perpetúa el ciclo.

Cada temporal revela lo que se acumula durante meses de descuido. Reducir los anegamientos en Santiago no depende solo de obras de infraestructura: también exige que los residuos encuentren un destino adecuado antes de que el agua decida por ellos.

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