Niños en Atacama mueren por sepsis a una tasa tres veces mayor que el resto de Chile, revela estudio
Investigación de la U. Santo Tomás detectó una alarmante brecha regional en mortalidad infantil por sepsis, con Atacama a la cabeza.
Un estudio publicado en la revista científica BMC Public Health encendió las alarmas sobre una realidad que los promedios nacionales ocultaban: en Chile, el lugar donde nace un niño puede marcar la diferencia entre vivir o morir si contrae sepsis. La investigación, liderada por académicos de la Universidad Santo Tomás, analizó diez años de datos sobre esta enfermedad en pacientes pediátricos y concluyó que durante 2024 la tasa de mortalidad en la Región de Atacama triplicó el promedio nacional.
La sepsis es una condición médica grave que ocurre cuando el cuerpo reacciona de forma descontrolada ante una infección. En cuestión de horas, puede derivar en falla de múltiples órganos y, sin atención oportuna, en la muerte. A nivel mundial es una de las principales causas de fallecimiento infantil que podrían evitarse con diagnóstico y tratamiento adecuados. En Chile, aunque las cifras globales parecen razonables, este estudio demuestra que ese promedio esconde una realidad muy distinta según la región del país.
Sebastián Gatica, investigador principal del estudio y académico de la Escuela de Tecnología Médica de la Universidad Santo Tomás, advirtió que los buenos indicadores nacionales no deben generar una falsa sensación de seguridad. «Los resultados muestran la necesidad de pasar de políticas generales a estrategias que consideren las brechas territoriales», señaló el especialista.
El estudio apunta especialmente al norte del país como la zona de mayor riesgo para los niños hospitalizados por esta causa. Entre los factores que explican esta brecha se encuentran:
- Menor disponibilidad de camas UCI pediátricas en regiones alejadas de los grandes centros urbanos.
- Escasez de especialistas en medicina crítica infantil fuera de Santiago y las capitales regionales más grandes.
- Infraestructura hospitalaria insuficiente para responder a emergencias de alta complejidad en tiempos críticos.
Frente a este diagnóstico, los autores del estudio llaman a distribuir los recursos sanitarios con base en evidencia concreta, priorizando las zonas donde el riesgo es mayor. En la práctica, esto implicaría reforzar hospitales del norte con equipamiento especializado y profesionales capacitados para tratar casos graves en niños, sin que las familias deban recorrer cientos de kilómetros para acceder a atención de calidad.
El hallazgo cobra especial relevancia en un contexto donde la equidad en salud es un debate permanente en Chile. Que un menor en Atacama tenga tres veces más probabilidades de morir por una infección tratable que uno en otra región del país no es solo una estadística: es una señal de que el sistema de salud aún tiene deudas profundas con los territorios más vulnerables.