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Niños en Atacama tienen tres veces más riesgo de morir por sepsis que el promedio nacional, revela estudio

Investigación publicada en BMC Public Health detecta alarmante brecha regional en mortalidad infantil por sepsis, con el norte de Chile como zona crítica.

Redacción Comunicados Ya|Salud|

Un estudio científico publicado en la revista BMC Public Health encendió las alarmas sobre una realidad que los promedios nacionales ocultaban: los niños hospitalizados por sepsis en la Región de Atacama mueren a una tasa que triplica la del resto de Chile. La investigación, desarrollada por académicos de la Universidad Santo Tomás, analizó diez años de datos sobre esta enfermedad en pacientes pediátricos a lo largo del país.

La sepsis es una emergencia médica que ocurre cuando el cuerpo reacciona de forma descontrolada ante una infección —puede ser una bacteria, un virus o un hongo— y comienza a dañar sus propios tejidos y órganos. En cuestión de horas, un niño con fiebre puede deteriorarse hasta requerir cuidados intensivos. Es, además, una de las principales causas de muerte infantil que se puede prevenir con atención oportuna y recursos adecuados.

Sebastián Gatica, investigador principal del estudio y académico de la Escuela de Tecnología Médica e investigador del centro +Salud de la Universidad Santo Tomás, advirtió que los buenos indicadores a nivel nacional no deben llevar a conclusiones apresuradas. «Los resultados muestran la necesidad de pasar de políticas generales a estrategias que consideren las brechas territoriales», señaló el académico.

En términos concretos, lo que el estudio revela es que la fotografía del sistema de salud chileno varía enormemente según dónde vive un niño. Mientras en algunas regiones existen unidades de cuidados intensivos pediátricos (UCI) equipadas y con especialistas disponibles, en zonas del norte del país esa infraestructura es insuficiente para responder a tiempo ante casos críticos.

Los investigadores plantean que enfrentar esta brecha requiere medidas concretas, entre ellas:

  • Distribuir los recursos sanitarios según evidencia epidemiológica regional, no solo por población total.
  • Aumentar las camas UCI pediátricas en las zonas identificadas como de mayor riesgo.
  • Fortalecer la presencia de especialistas en territorios alejados de los grandes centros urbanos.

Para las familias que viven en regiones como Atacama, esta desigualdad tiene consecuencias reales: ante una infección grave en un hijo, las posibilidades de acceder a atención especializada a tiempo son significativamente menores que para quienes residen en Santiago o en ciudades con mayor dotación hospitalaria. El estudio subraya que cerrar esa brecha no es solo una decisión técnica, sino una cuestión de equidad y justicia en salud pública.

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